Ellos patrullan de noche y de día, son notorios cuando su objetivo lo requiere, son invisibles si los ojos no son sus aliados.
Ellos no dudan, caminan hacia adelante firmes y serenos, seguros en el afán.
Ellos son el azul neón en la oscuridad, son el tenue resplandor de la buena nueva, son la encarnación misma de la destrucción para sus detractores.
Ellos, en formación o dispersos, recorren cada centímetro, examinan cada detalle, arrasan a su paso, o preparan concienzudamente su invasión...
... mas, mejor o peor parados, su efecto se nota en la sutilidad de la belleza como en el humo de la refriega.
De ellos no se conoce si son muchos, o pocos, ni siquiera exactamente quienes. De cualquier modo nadie se lo imaginaría...
De ellos se dice que son violentos, pero nadie con amor propio se ha atrevido a contar su propio encontronazo con ellos...
A ellos se les achacan falsos ideales y premisas, con ellos una vez se encuentran no esgrimen argumento o ataque que empeore el resultado de su encontronazo...
Ellos dominan el terreno a su paso, aunan voluntades, y su fuerza se extiende como la pólvora que hacen estallar en sus embestidas...
Ellos representan esa fuerza imponderable que no conoce el desaliento sino el explosivo arrojo de su voluntad colectiva frente a la adversidad...
Ellos te invitarán a probar su fuego, una oferta que no podrás rechazar...
Ellos, darán mucho de qué hablar...
BK.
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