Porque todos los comienzos son difíciles, porque la más fructífera de las empresas humanas tuvo el más duro de los sacrificios, y por que ésta no es una excepción.
Ni alta mar, ni en lejanos montes, ni en una dimensión paralela, ni en alguna perdida coordenada del espacio exterior, nisiquiera en casa de su madre sino en un montón de mierda (figurada) se encontraba nuestro protagonista, mierda para todos los criterios, a toda suerte de tamaños formas colores y sabores. Es el resultado de un violento encontronazo con uno mismo y su cruda, que no necesariamente mala realidad, en alguna web propagandística he leido que las drogas es mejor que las genere el mismo cerebro... debió decir un abstemio, pues estos bajones no se los desea uno a nadie.
Todo empezó cuando... no. No porque es demasiado largo, inconexo y personal como para que merezca la pena, en cualquier caso empezó. Cuando se sale escaldado pero a fin de cuentas vivo de una derrota tan aparatosa y lamentable, lo mejor es pensar en el mañana, y para alguien como Adrenochrome, que por pocas que sean, muy leales voluntades están sujetas a su jerarquía, no tiene otra opción que planear, tras la huida el realineamiento, pues ninguna derrota es suficiente si el espíritu permanece intacto.
El enemigo, residual, que no por ello menos poderoso, no eran otros que los fantasmas de la ilusión. Cuando tus propias ambiciones y buenaventuranzas se tornan en desafortunados fracasos, inconvenientes, reproches... . La Sagrada ArchiCofradía, desde su inexpugnable fortaleza de cristal y aerogel en la más azulada de las regiones de Sol Terrae, empezaba a dar sus primeros destellos delatando su existencia en el subconsciente de Adrenochrome, pues de la gran conflagración de la que acababa de escapar no sin sacrificios no iba a ser otra cosa que el principio del Nuevo Origen, y su Mensaje proclamador empieza con éstas gestas. El primer obstáculo, el primer enemigo, los fantasmas de la ilusión.
Con un sentido nato y no meditado de la supervivencia, Adrenochrome Kommander no tenía otra meta a corto plazo que la de subsistir y a tal efecto no se demoró en combatir y canalizar todos sus esfuerzos en su único contrincante actual, como si supiera o sospechara que en el futuro tendría más de un General aguardándole. Por éste entonces la Providencia le deparó un insospechado encuentro con quienes serían sus aliados almenos por ésta vez...
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